La agricultura en Marruecos se enfrenta a desafíos estructurales cada vez más complejos: escasez hídrica prolongada, presión creciente de nematodos y patógenos de suelo, problemas de salinidad en determinadas zonas productivas y mayores exigencias de los mercados internacionales.
En este contexto, el cultivo hidropónico está dejando de ser una alternativa puntual para consolidarse como un componente cada vez más relevante dentro del modelo productivo marroquí.
Señales técnicas de expansión: superficie, reconversión y profesionalización
Más allá del debate conceptual, la adopción del cultivo en sustrato en Marruecos ya se refleja en decisiones concretas de inversión. El patrón que se observa en distintas regiones productivas es doble:
- Nuevos proyectos que nacen directamente en sistemas sin suelo.
- Explotaciones consolidadas que reconvierten parte de su superficie protegida hacia modelos en sustrato.
Este movimiento responde a la necesidad de mejorar la estabilidad productiva y aumentar el control agronómico en entornos donde el suelo presenta limitaciones estructurales.
En sistemas correctamente diseñados y gestionados, se observan mejoras en rendimiento y homogeneidad de fruto frente a modelos tradicionales, especialmente en condiciones donde la variabilidad edáfica condiciona el potencial productivo.
Hortícolas, el motor del sustrato en el sur
En el sur del país, especialmente en zonas de horticultura intensiva bajo invernadero, el cultivo en sustrato se ha consolidado principalmente en tomate y pimiento.
En este contexto, el uso de bolsas de cultivo (Grow Bags) se ha convertido en una solución técnica ampliamente adoptada dentro de sistemas protegidos, facilitando la transición desde suelo agrícola tradicional hacia modelos más controlados y estandarizados.
La adopción del sustrato en hortícolas de fruto responde principalmente a tres ejes técnicos:
- Control de la variabilidad del suelo, reduciendo el impacto de heterogeneidades físicas y sanitarias.
- Precisión en fertirrigación, permitiendo un manejo más ajustado de agua y nutrientes.
- Intensificación con mayor estabilidad productiva, favoreciendo uniformidad y previsibilidad en los ciclos de cultivo.
Estos factores han convertido a las hortalizas de fruto en el principal impulsor de la expansión del cultivo en sustrato en el sur de Marruecos.
El norte como polo de berries: especialización y tecnificación en sustrato
Paralelamente, el norte de Marruecos se ha consolidado como una zona estratégica para la producción de frutos rojos, especialmente frambuesa y arándano orientados a exportación.
En estos cultivos de alto valor, el uso de sustratos ha ganado peso como herramienta para optimizar la gestión radicular, reducir riesgos asociados al suelo y acompañar el crecimiento de superficies destinadas a mercados internacionales exigentes.
El desarrollo del arándano, en particular, ha impulsado sistemas en contenedor y bolsas de cultivo, reforzando la tendencia hacia entornos productivos diseñados y controlados.
Una transformación estructural… y una apuesta industrial
Hortalan bajo la firma fitec apuestan por la apertura de la primera fábrica de sustratos ubicada en Marruecos
El avance del cultivo hidropónico en Marruecos no responde únicamente a una innovación técnica puntual, sino a una transformación progresiva del modelo agrícola.
En este contexto, la disponibilidad local de sustratos de calidad pasa a ser un factor clave para acompañar el crecimiento del sector.
Es por ello que Hortalan bajo la firma fitec apuestan por la apertura de la primera fábrica de sustratos ubicada en Marruecos, con el objetivo de producir soluciones altamente productivas y competitivas adaptadas a las necesidades del mercado marroquí.
Una inversión que no solo responde a la demanda actual, sino que anticipa la evolución futura del modelo productivo en el país.